Desde 1830, siete generaciones de la misma familia cultivan las viñas de la Périnade en Pézens, a diez kilómetros de Carcasona. La historia de una finca que une tierra, agua y pasión por el vino.

Una finca nacida con el Canal del Midi

En 1830 se plantaron las primeras viñas en este terroir de excepción, a orillas del Canal del Midi. En aquella época, el transporte fluvial dominaba esta vía de agua, hoy declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, y los vinos de la finca acompañaban naturalmente el comercio regional.

Cincuenta hectáreas se extienden entre el río Fresquel y el Canal del Midi, en una llanura donde los cantos rodados, los suelos arcillo-calcáreos y la arena garantizan un drenaje perfecto. El Languedoc mediterráneo impone su ritmo: veranos largos y calurosos, inviernos suaves, pocas lluvias, pero suelos que han aprendido a retener lo esencial.

La transmisión como hilo conductor

De generación en generación, el saber hacer se transmite. La vendimia manual sigue siendo la norma para las cuvées de prestigio — una exigencia heredada del fundador y mantenida a cualquier precio. «No cosechamos kilos, seleccionamos racimos», repite la familia desde hace décadas.

Los años 1990 marcaron un punto de inflexión: la bodega fue completamente renovada, los depósitos de acero inoxidable reemplazaron los viejos toneles, y los primeros controles de temperatura permitieron trabajar con precisión los aromas. La modernidad al servicio de la tradición, y no al revés.

No cosechamos kilos, seleccionamos racimos.

Hoy: certificación HVE y proyección internacional

Hoy, la finca cuenta con la certificación de Alto Valor Medioambiental (HVE) y está referenciada por el Collège Culinaire de France. Los vinos, elaborados con esmero, viajan a Singapur, Japón y Estados Unidos, testimoniando una identidad local que se ha vuelto global.

La séptima generación asume plenamente esta herencia añadiendo su propia firma: cuvées como Les Frenchies, emblemas de una viticultura alegre y sin concesiones en la calidad, y la gama Renaissance, que sublima las variedades locales con una nueva elegancia.